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Con entusiasmo, huertero por vocación y capacitación, en Liberté
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Con entusiasmo, huertero por vocación y capacitación, en Liberté

En pocas palabras

Jorge Morales, preso en la Unidad 15 de Batán, trabaja en una huerta orgánica desde hace cinco años, formando parte de un proyecto capacitado por el INTA que fomenta la integración y la rehabilitación a través de la agricultura en la cárcel.

Presentación de Jorge Morales

Se trata de Jorge Morales, es un preso que llego a la Unidad penitenciaria 15 de Batán hace unos 5 años, se encuentra trabajando en el espacio, concretamente en la huerta orgánica y es uno de los referentes del sector. En un breve diálogo, nos detalla cómo fue pasó su tiempo de su ingreso a la cárcel, su paso por los pabellones y su trabajo de huerta en distintos espacios.

Diálogo en la huerta

La tarde había dejado de lado ya el mediodía en el territorio Liberté, en el sector de la huerta orgánica aún se encontraba, aunque ya terminando su labor cotidiana, Jorge, le proponemos establecer un diálogo y le adelantamos que es para publicarlo, nos dice sonriente, ¡y qué problema hay!, así que nos invita a sentarnos en un improvisado banco de cemento, que sirve para matear en los momentos de descanso en la huerta, mientras, fuma un cigarro que al sacar la bocanada de humo lo aprieta por el filtro con sus dedos, le vamos contando que deseamos nos conteste, nuevamente nos da la autorización de hacerlo con salida bien campechana, “metele nomás”,  así que buscamos la aplicación de grabar en el celular y comenzamos a grabar el diálogo.

Ingreso y primeros años en la cárcel

Nos relata que llegó hace cinco años a la cárcel y fue ubicado en el pabellón seis donde en el patio de ese lugar en un sector del mísmo, inicio una huerta. Cuenta también que allí vivían de a dos por celda, la característica de ese lugar es que allí practican cuestiones espirituales del cristianismo, y si bien se sentía bien casi un año después junto a otros compañeros de ese pabellón por orden de la Jefatura del penal fue removido al pabellón 3, el cual se estaba conformando con población de gente mayor.

Vida en el pabellón 3

Allí vive desde ese entonces a la fecha, lugar donde dice también sentirse satisfecho, detallando que se vive de a uno por celda, siendo un lugar muy tranquilo y considerando que hay tanta comunión entre los que allí habitan que para el es como una gran familia.

Trabajo en la huerta y capacitación

Volviendo al tema laboral, indica que a su llegada al pabellón tres conoce a Carlos Tótaro quien era el referente de ese lugar junto a su hermano Matías y sabiendo que Carlos llevaba adelante una huerta a la cual denominaba "Los vencedores", le pide salir a trabajar a ese huerto, hacen lo propio otros compañeros y juntos comienzan una nueva etapa.

La labor la llevan adelante casi durante dos años bajo la capacitación del INTA, quienes aportaban conocimientos, una guía que se adhería a los trabajos que allí se hacían.

Fusión de grupos y trabajo en equipo

Pasado el tiempo se recibe una invitación de Liberté para que este grupo de huerteros perteneciente a Los vencedores, se fusione con el primer mencionado, una situación que es aceptada y todos se trasladan al sector donde funcionaba anteriormente un lavadero.

Allí tienen que trabajar para acondicionar el lugar tanto interior como exterior y así comienza a trabajarse entre otras cosas la tierra del lugar para dejarla en condiciones de siembra, cultivo.

Relaciones y reconocimiento

Nos cuenta sobre su buena relación con los compañeros que provienen de distintos pabellones y son de distintas edades, además de la excelente relación con los co - coordinadores del espacio, quienes le han confiado el sector del huerto como uno de los referentes, junto a otro compañero, y además desde que Liberté decidió dar el paso de fé para convertirse de manera oficial en cooperativa, es socio fundador del lugar.

Agrega que allí como en el pabellón donde vive hay un respeto entre las personas y que eso es muy bueno ya que se trabaja con tranquilidad, comparten un plato de comida todos los mediodías, remarcando que esas son situaciones que le otorgan un bienestar.

Reflexiones finales y esperanza

Por último cita que jamás se hubiera imaginado que al ingresar a la cárcel iba a estar tan tranquilo e iba a hacer el trabajo que ha hecho durante años fuera de los muros y que recibiría conocimientos técnicos como hoy lo sigue haciendo el INTA.

Nos cuenta en el final que se siente feliz a pesar de todo, refiriéndose al encierro, y que ahora espera un pronto beneficio de salida para volver a reunirse con su familia.

Nos despedimos, le damos las gracias por la oportunidad de haberlo entrevistado y nos retiramos pensando que a pesar de tener que pasar por malas circunstancias, una persona, aún así puede levantarse y demostrar que es una persona útil, borrando eso de que el que está preso es irrecuperable, la voluntad de este hombre por un cambio es uno de tantos ejemplos observados en Liberté que le hace muy bien a todos.

Fuente: Liberté

Etiquetas: inclusión social trabajo penitenciario rehabilitación agricultura orgánica reintegración social cooperativa de trabajo cárcel Argentina huerta orgánica reclusos
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