Buzones: la dictadura sistematizó y la democracia no abolió

Cuando se abolieron los buzones de la Unidad Penal N°15 de Batán —un proceso colectivo en el que confluyeron organismos públicos, proyectos comunitarios, funcionarios y funcionarias del sistema penitenciario y de áreas ministeriales, y personas en situación de cárcel organizadas— se intervino sobre una arquitectura heredada: la misma celda, con la misma palabra y con la misma función que ya operaba en los centros de detención de la última dictadura cívico-militar argentina.

Tres organismos públicos —el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la Procuración Penitenciaria de la Nación y la Comisión Provincial por la Memoria—, el propio Estado argentino ante el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas, una investigación institucional de la Procuración Penitenciaria publicada en 2008 y testimonios sobrevivientes del Circuito Camps sostienen por escrito que las celdas de aislamiento del Servicio Penitenciario Bonaerense comparten matriz, arquitectura y vocabulario con los pozos del terrorismo de Estado.

Buzón, pozo, tubo: la palabra es la misma

"Buzón" tiene, en la jerga penitenciaria argentina, un significado preciso: la celda individual de castigo donde se aloja a una persona aislada, sin contacto, durante 23 o 24 horas al día. Es la misma palabra que usaban quienes estaban detenidas y detenidos políticamente en los años setenta para nombrar los calabozos de los centros de detención donde fueron desaparecidas y desaparecidos.

El testimonio de Claudia Favero, sobreviviente del Circuito Camps —la red de centros de detención de la Brigada de Investigaciones de La Plata bajo la última dictadura—, quedó registrado en una publicación de la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma sobre la sentencia histórica del juicio:

A mi hermano Luis lo pusieron en un buzón de esos, y a mí me dejaron en el suelo.

Claudia Favero. Una sentencia histórica: la larga noche del Circuito Camps, CTAA, 2012. · Respaldo permanente · Consultado: 25/05/2026.

La organización Sembrando Memoria, conformada por ex detenidos y detenidas políticos y políticas de la cárcel de Coronda junto con ATE Santa Fe, registró en su archivo histórico una descripción del régimen aplicado en aquel penal entre 1976 y 1983, atribuida al ex preso político y sindicalista Victorio Paulón:

Coronda durante la dictadura argentina (1976-1983) implementó un régimen cotidiano que respondía a la política aplicada en todas las cárceles y centros de detención con el objetivo del aniquilamiento de todo aquel que piensa distinto.

Victorio Paulón, en Sembrando Memoria / ATE Santa Fe. Coronda la cárcel: Notas históricas. · Respaldo permanente · Consultado: 25/05/2026.

La arquitectura, descripta por los organismos

Según los relevamientos de la Procuración Penitenciaria de la Nación y de la Comisión Provincial por la Memoria sobre los sectores de aislamiento del sistema penitenciario bonaerense y federal, los buzones miden aproximadamente dos metros por uno y medio. Tienen doble puerta —una de ellas de chapa ciega—, ventilación precaria por un pasaplatos y privación total de luz natural. El régimen aplicado es de veintitrés a veinticuatro horas diarias de encierro en soledad.

El informe especial de la Comisión Provincial por la Memoria sobre el aislamiento en las cárceles bonaerenses recoge una formulación de la investigadora María del Rosario Bouilly que resume su carácter dentro del régimen:

Los "buzones"-celdas de aislamiento constituyen el "peor" espacio en unas cárceles cuyas condiciones son generalizadamente malas. Los pabellones destinados al aislamiento, producidos y utilizados para distribuir diferencialmente a las poblaciones en lo que respecta a las condiciones de vida, representan el extremo de violencias materiales y simbólicas.

Bouilly (2015), citada en Comisión Provincial por la Memoria. El aislamiento en las cárceles bonaerenses, abril 2021, p.42. · Respaldo permanente · Consultado: 25/05/2026.

Los calabozos donde se alojaba a quienes estaban detenidas y detenidos políticamente en los centros de la dictadura aparecen descriptos en términos coincidentes —mismas dimensiones, doble puerta de chapa, ventilación por pasaplatos, encierro prolongado en soledad— en los testimonios sobrevivientes y en las sentencias judiciales por crímenes de lesa humanidad. Lo que cambia entre un caso y otro no es la celda. Es la población encerrada.

Las fuentes lo dicen por escrito

La continuidad no es sólo morfológica. Está nombrada, por escrito, en documentos públicos —y, en el caso más fuerte, en una declaración del propio Estado argentino ante la ONU.

En noviembre de 2004, en el marco del 33° período de sesiones del Comité contra la Tortura de Naciones Unidas, el gobierno argentino reconoció:

La práctica de la tortura no responde a situaciones excepcionales o a circunstancias particulares, sino que son rutinas de las fuerzas de seguridad del Estado, como un legado de la última dictadura militar que los gobiernos democráticos no han podido resolver.

Reconocimiento del Estado argentino ante el CAT-ONU (CAT/C/CR/33/1, párr. 6, 24 de noviembre de 2004), reproducido en Procuración Penitenciaria de la Nación, Contribución ante los Órganos de Tratados de la ONU. · Respaldo permanente · Consultado: 25/05/2026.

El CELS, en un informe enviado al Relator Especial contra la Tortura de la ONU (Sir Nigel S. Rodley) el 24 de octubre de 2001, sobre violaciones cometidas por el Estado argentino durante 2000 y 2001, formuló el mismo diagnóstico:

La información recolectada permite observar lo siguiente: a) la continuidad de prácticas sistemáticas de torturas e incluso el agravamiento de la situación, principalmente en algunas instituciones o jurisdicciones.

Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). Informe al Relator Especial contra la Tortura de las Naciones Unidas, 24 de octubre de 2001. · Respaldo permanente · Consultado: 25/05/2026.

En 2008, la Procuración Penitenciaria de la Nación publicó Cuerpos Castigados (Editores del Puerto), una investigación institucional dirigida por los investigadores Alcira Daroqui y Carlos Motto, basada en casi mil encuestas a personas detenidas en cárceles federales realizadas durante 2007 y principios de 2008. La hipótesis central del estudio dice:

La pena de prisión es y se despliega, en gran medida, como pena corporal a través de prácticas penitenciarias violentas y vejatorias —malos tratos físicos y tortura— sobre las personas encarceladas; estas prácticas regulares y sistemáticas responden a estrategias de gobernabilidad de carácter claramente institucional.

Alcira Daroqui y Carlos Motto. Cuerpos Castigados. Procuración Penitenciaria de la Nación / Editores del Puerto, 2008, pp. 29-30. · Respaldo permanente · Consultado: 25/05/2026.

Una aclaración honesta: en el cuerpo escrito del libro, Daroqui y Motto no formulan una sola frase que asimile literalmente la arquitectura del "buzón" actual con las celdas de la dictadura. Lo que demuestran, con trabajo empírico de campo, es que el aislamiento penitenciario en democracia es una herramienta sistemática y racionalizada del Estado, no una anomalía. El puente histórico entre esa demostración y la genealogía dictatorial lo completan los organismos que se ocupan del problema y, también, la propia voz de Daroqui en el acto público de presentación del libro (lo retomamos más abajo).

La Comisión Provincial por la Memoria, que opera como Mecanismo Local de Prevención de la Tortura en la provincia de Buenos Aires, formula esa continuidad en su Informe Anual 2021 del Registro Nacional de Casos de Tortura:

La crueldad es la matriz del poder de castigar desplegado en el gobierno de la cárcel, esa crueldad que se expresa en una acción que causa dolor y sufrimiento intenso y esa acción expresa brutalidad, ferocidad e impiedad. En esa matriz es en la que debe inscribirse la tortura.

Comisión Provincial por la Memoria. Informe Anual del Registro Nacional de Casos de Tortura, 2022 (informe sobre 2021), p.99. · Respaldo permanente · Consultado: 25/05/2026.

El mismo informe recoge, a continuación, una formulación de Alcira Daroqui sobre el carácter cotidiano y estructural de esa tortura:

Una crueldad que no es producto de actos extremos y extraordinarios, sino que es parte de una administración de actos cotidianos que el poder penitenciario ejerce: son las prácticas que lesionan y lastiman, que degradan, que humillan, que violentan, que la persona detenida transita todo el tiempo durante el encierro carcelario: es la vida en la cárcel. Prácticas que no es posible "justificar" ni siquiera en el marco de la excepción. Son parte de una tecnología, son constitutivas de una forma de gobernar a las poblaciones detenidas y a los sujetos en su condición de presos.

Daroqui (2014: 44-45), citada en el mismo Informe Anual del RNCT 2021, p.99. · Respaldo permanente · Consultado: 25/05/2026.

El concepto que usan los organismos: matriz, no continuidad

La distinción importa. Decir que los buzones son "continuidad" sugiere que algo de la dictadura "siguió". La lectura que sostienen los organismos citados es más estructural: los buzones son parte de una misma matriz, en el sentido en que usa el término la Comisión Provincial por la Memoria — el patrón que organiza la respuesta cotidiana del poder penitenciario frente a cualquier persona en situación de cárcel: aislamiento, invisibilización, ruptura del lazo colectivo.

Esa matriz no se construyó en 1976. Entre 1976 y 1983 se sistematizó y se aplicó como política de Estado contra las personas detenidas políticamente. Después de 1983, cuando se cerraron los centros de detención de la dictadura, la matriz no se desmontó: la palabra y la arquitectura siguieron disponibles. Cambió la población encerrada.

Lo dijo con todas las letras Alcira Daroqui en la presentación pública de Cuerpos Castigados, el 29 de abril de 2008, en el Salón Verde de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, ante el Decano de la Facultad, el Procurador Penitenciario y una sala de ciento cincuenta personas:

Esto exige posicionamientos, en relación justamente con establecer un diálogo necesario entre el pasado y el presente en relación a la violación de los derechos humanos por parte de las llamadas "fuerzas de seguridad" del Estado. Sin ese diálogo entre el pasado y el presente nos va a ser muy difícil encuadrar el problema de la violación de los derechos humanos en las cárceles.

Alcira Daroqui, palabras pronunciadas en la presentación pública del informe (Facultad de Derecho UBA, 29 de abril de 2008), transcriptas en Cuerpos Castigados, p.XV. · Respaldo permanente · Consultado: 25/05/2026.

En esa misma intervención, Daroqui hace explícito el vínculo histórico que el cuerpo escrito del libro no formula en una sola frase:

La desaparición, la muerte y la tortura no son sólo "patrimonio" de las fuerzas armadas y de seguridad, hicieron falta muchos civiles para ejecutarlas y para encubrirlas, sin civiles hubiera sido imposible… hubiera sido imposible esta maquinaria de tortura y de despliegue de violación de derechos humanos si no hubiera habido una articulación entre civiles y fuerzas de seguridad.

Daroqui, presentación pública (FCJyS-UBA, 29 de abril de 2008), transcripta en Cuerpos Castigados, p.XVI. · Respaldo permanente · Consultado: 25/05/2026.

Por eso la abolición de los buzones de Batán no es sólo un cambio de procedimiento

En este marco, lo que se consiguió en la Unidad 15 de Batán no se lee únicamente como un avance en condiciones de detención —que también lo es. Se lee, además, como una intervención sobre una herencia institucional del terrorismo de Estado, hecha desde adentro del propio sistema penitenciario.

Como adelantó la nota sobre el cierre de los buzones, el proceso fue posible por la articulación entre las personas en situación de cárcel organizadas, los organismos que las acompañaron —Comité contra la Tortura de la Comisión Provincial por la Memoria, Procuración Penitenciaria, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos— y los proyectos colectivos que sostuvieron el reclamo a lo largo del tiempo, entre ellos el Proyecto Mecha.

Lo que queda por hacer

La Unidad 15 ya no tiene buzones. El resto del Servicio Penitenciario Bonaerense y del Servicio Penitenciario Federal, sí. El informe especial de la Comisión Provincial por la Memoria sobre aislamiento, publicado en abril de 2021, documenta 392 hechos de aislamiento relevados en 29 lugares de detención de la provincia de Buenos Aires durante 2019. Para el relevamiento exhaustivo en profundidad —entrevistas a personas detenidas, a personal penitenciario y monitoreo en pabellones— el informe seleccionó cinco unidades representativas por su distribución en el territorio bonaerense: las Unidades 1 (Olmos), 2 (Sierra Chica) y 23 (Florencio Varela) para varones, y las Unidades 8 (Los Hornos) y 50 (Batán) para mujeres. En el Servicio Penitenciario Federal, la tesis de Ramiro Gual sobre régimen federal registra el uso de celdas de castigo, "buzones" y pabellones de resguardo en el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza y en el Complejo Penitenciario Federal CABA (ex-Devoto).

Bajo distintos nombres administrativos —"sectorización", "celdas de tránsito", "Sector de Aislamiento y Sanción"—, las celdas de castigo conservan, según los relevamientos citados, las mismas características que la nota describe.

Abolir los buzones de la Unidad 15 fue posible. La pregunta, hoy, es si lo que pasó en Batán puede replicarse o si va a quedar como una excepción.

La respuesta, según las fuentes que se ocupan del problema, no depende de la palabra "buzón" ni de las dimensiones de la celda. Depende de cuándo, como sociedad, se decida que la matriz que organiza la cárcel no puede seguir siendo la que se sistematizó durante el terrorismo de Estado.

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Por Juliana

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