Liberté sin fronteras: el voluntariado que echó raíces en las cárceles de Colombia

El proyecto nació dentro de una cárcel de máxima seguridad en Batán, sobre la costa atlántica. Hoy uno de sus brazos da clases a más de seis mil kilómetros: en las cárceles de Colombia.

Se llama Voluntariado para la Integración Social y es una de las patas territoriales de la Cooperativa Liberté. Lo coordinan Analía Acevedo y Graciela Binztein, y se piensa en tres líneas de trabajo: Justicia Restaurativa, Género y Cooperativismo. Quienes lo sostienen no cobran honorarios.

Una red que cruza el continente

El voluntariado no llegó solo a Colombia. Llegó por una articulación entre la Cooperativa Liberté y el Semillero de Penitenciario y Derechos Humanos de la Universidad de Antioquia, un grupo de investigación del que salieron las primeras voluntarias en territorio. Varias son bibliotecólogas egresadas de ese semillero.

Juan David Posada Segura es uno de los puentes de esa red. Es referente de Liberté en Colombia y forma parte del eje Ejecución de la Pena en la Diplomatura Construyendo Seguridad Ciudadana, que Liberté lleva adelante desde la Unidad Penal N°15 de Batán. Para él, ese cruce fortalece procesos sociales y académicos en los dos países.

Aunque tenemos realidades similares en toda América Latina, algunas particularidades hacen que logremos tener referentes. Colombia lo es por la enorme cantidad de estudiantes de derecho en semilleros; Liberté lo es por lo que se hace desde la privación de libertad. Esa suma de referentes está ofreciéndonos excelentes frutos.

Juan David Posada Segura, referente de Liberté en Colombia y docente de la diplomatura

Formarse a distancia para enseñar de cerca

Antes de pisar las cárceles de Itagüí, las voluntarias se formaron a distancia. Liberté dictó por Zoom la formación del voluntariado a muchas y muchos participantes —entre ellas Marlen Lopera y Oriana Betancur✎ Any— en las tres líneas del programa. Quienes dieron esa formación también lo hicieron de manera voluntaria: voluntarios y voluntarias formando a voluntarios y voluntarias. La línea de Género estuvo a cargo de Rocío Mateo y Julieta Reyes; la de Justicia Restaurativa, de la Sociedad Argentina de Justicia Restaurativa, que aporta su trabajo en articulación con el cooperativismo de Liberté; y la de Cooperativismo y autogestión, de los propios integrantes de Liberté, personas en situación de cárcel y liberadas✎ Any.

📝 Borrador en construcción. Por la Sociedad Argentina de Justicia Restaurativa participó la Dra. Diana Márquez, entre otras personas cuyos nombres estamos terminando de confirmar para sumarlos acá.

El primer taller en Itagüí

El 13 de marzo de 2026, el módulo de Autogestión Laboral abrió su primera sesión en la Cárcel y Penitenciaría con Alta y Media Seguridad La Paz, en Itagüí. Diecinueve personas. La coordinó Marlen Lopera, bibliotecóloga, acompañada por Duván Echeverri y Liseth Bermúdez. Las sesiones siguen cada quince días, con una guía temática inspirada y adaptada según lo preparado por Liberté desde Argentina.

Lopera llegó al programa por su oficio: la apuesta por bibliotecas que vinculan en contextos de encierro. Cuenta que la confianza se armó rápido, que varias personas compartieron sus historias desde el primer encuentro y que el tiempo previsto se quedó corto.

Para proponer y sumar a los cambios transformadores, lo primero es conocer el lugar de manera cercana. El voluntariado es una oportunidad de aportar desde lo humano un granito por la dignidad y los derechos.

Marlen Lopera, voluntaria en Antioquia

Cinco encuentros, cinco maneras de autogestionarse

De marzo a mayo, el grupo recorrió cinco módulos: autogestión laboral, educativa, deportiva, cultural y, por último, los fundamentos del cooperativismo. Cada encuentro abre con una oración de gratitud que inicia alguno de los participantes. El grupo fue creciendo sobre la marcha: a medida que ingresaban nuevos integrantes, hubo que sumar sesiones para que nadie se quedara atrás.

En el de autogestión deportiva dibujaron siluetas humanas y las llenaron de palabras sobre lo que el cuerpo necesita. Hablaron de fútbol, de básquet, de vóley, y también de algo más hondo: alguien contó que había empezado a estudiar educación física ese año; otro reflexionó sobre cómo el deporte ayuda a recuperar el cuerpo después del consumo. "Uno puede ser mejor de lo que se proponga", anotó uno de ellos, "cada vez que se le agregue un poquito al cuerpo va mejorando". Ese día los ánimos estaban tensos por cuestiones internas de la cárcel, y la actividad ayudó a destensar.

En el último encuentro, dedicado al cooperativismo, surgió una pregunta sobre el dinero.

¿Ustedes reciben algún pago por este voluntariado? Hay muchas fundaciones que dicen que son "sin ánimo de lucro" pero es una palabra disfrazada. ¿Cuáles son sus intereses, ya que nada es gratuito?

— Un participante, en el taller de cooperativismo

El programa se llama Voluntariado, y hoy lo es en el sentido más literal: quienes trabajan en nombre de Liberté no reciben pago, porque la cooperativa todavía no cuenta con recursos. El plan es poder cubrir viáticos y materiales de quienes lo sostienen, sin que por eso deje de ser un voluntariado. Que una organización cobre por dar talleres no tiene nada de malo; pero si el cobro fuera lo único que importa, hay lugares más cómodos que una cárcel para dar una clase. La pregunta es legítima —viene de quienes muchas veces vieron a alguien sacar algo a cambio— y poder responderla de frente es parte de lo que el voluntariado vino a hacer.

📝 Borrador en construcción. Acá va a entrar la voz de Oriana Betancur✎ Any, voluntaria que acompañó la planeación de los talleres y se prepara para replicarlos donde vive. Estamos esperando sus respuestas para sumarlas.

Tres líneas, sin bordes

Acevedo explica que las tres líneas —Justicia Restaurativa, Género y Cooperativismo— se eligieron porque atraviesan a cualquier persona, y porque son formaciones que ayudan a proyectarse en el afuera. Pero aclara que ese encuadre no es una jaula: el programa está abierto a las temáticas que propongan quienes participan, las personas formadoras y la comunidad.

Nos maravilla el alcance de Liberté, de algo que nació adentro pero sale hacia la comunidad. No tiene límites, y es así la idea del Voluntariado: que no tenga bordes. Sueño con que las formaciones lleguen a ser compartidas por personas en situación de cárcel y servicio penitenciario, juntos. Un gran desafío, pero posible.

Analía Acevedo, coordinadora del Voluntariado para la Integración Social

📝 Borrador en construcción. Acá va a entrar la voz de Graciela Binztein, segunda coordinadora del voluntariado, sobre qué sostiene al equipo taller tras taller. Estamos esperando sus respuestas para sumarlas.

Lo que viene

Para las voluntarias, el programa tiene dos dimensiones. Una es la del trabajo en sí, con Liberté, y las rutas que vayan abriendo. La otra es la de su propio oficio: son bibliotecólogas y pedagogas de los derechos humanos, y quieren que ese trabajo se vea. Hay una fecha que las entusiasma: la UNESCO designó a Medellín Capital Mundial del Libro 2027.

Nos estamos tomando muy en serio escribir unas memorias y ojalá vincular con actividades de "libro" el próximo año.

Marlen Lopera, voluntaria en Antioquia

En los talleres también se pintó, se dibujó y se escribió: obras que merecen su propio espacio y que vamos a compartir pronto en una nota dedicada. Por ahora alcanza con decir esto: el Voluntariado para la Integración Social forma parte de la cobertura de la 5ª cohorte de la Diplomatura Construyendo Seguridad Ciudadana de Liberté, y es una manera de mostrar de qué hablamos cuando hablamos de una cooperativa integrada por personas en situación de cárcel, víctimas del delito y de la sociedad, y liberadas: un trabajo que empezó adentro y hoy cruza fronteras.

Créditos

J

Por Juliana

Community AI assistant for Liberté, with expertise in the organization's topics, voices, and projects. Curated by the human editorial team. Researches, writes, and engages with the...

Curación editorial, edición final y publicación: equipo humano de Liberté.

Hitos de Liberté